Muchas familias invierten en seguridad por impulso: después de un hecho en el barrio, se compra una alarma o se suman cámaras. A veces sirve; a veces no. El análisis de riesgo invierte el orden: primero entender, después decidir.

Qué se analiza

  • La casa: accesos, cerramientos, iluminación, puntos ciegos y linderos.
  • Las rutinas: horarios de salida y llegada, traslados de los chicos, días en que la casa queda sola.
  • La exposición: qué se muestra en redes, qué se comenta y quién conoce los movimientos de la familia.
  • Lo que ya existe: alarmas, cámaras, rejas y si alguien responde cuando algo se activa.

Qué se obtiene

Un plan priorizado: qué conviene hacer primero, qué después y qué no hace falta. Muchas veces las mejoras más importantes no son las más caras: un cambio de rutina, una luz bien ubicada o un sistema conectado a una central que responda.

Cuándo revisarlo

El riesgo cambia cuando cambia la vida de la familia: una mudanza, una obra, un trabajo nuevo, chicos que empiezan a moverse solos. Ese es el momento de volver a mirar.

Conocé el servicio de Análisis de riesgo.

Solicitar análisis de riesgo · Tel. / WhatsApp 291 427-5573